lunes, marzo 31, 2008

A propósito de la Enciclopedia sobre Terrorismo de Estado.

Para que los sucesivos gobiernos de un país como los Estados Unidos de América del Norte hayan podido abusar tan impunemente, como lo han hecho, de su situación hegemónica sobre otras naciones del mundo, ha sido necesario por su parte, entre otras muchas estrategias de dominación, un control no sólo de los medios para la comunicación informativa, sino sobre los criterios que han determinado en la época actual lo que es o no es verdad/realidad. Esto, por supuesto, no es nada nuevo. Tampoco es nuevo que ciertas naciones del Sur hayan aprendido bien esta lección, ni que por ello, en sus estrategias de resistencia antiimperialista, hayan comenzado a aunar esfuerzos en este ámbito de lucha. En tal sentido, el Encuentro Internacional En Defensa de la Humanidad, celebrado en Caracas en 2004, y del Encuentro contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia, celebrado en La Habana en 2005, dieron como fruto la creación de la Enciclopedia sobre Terrorismo de Estado, que ya se encuentra disponible en la red: http://www.terrorfileonline.org/
El objetivo de esta enciclopedia: combatir, mediante la denuncia pública, “el desarrollo del terrorismo alentado desde los Estados Unidos contra América Latina y el resto de los países del Sur.” (Cubarte).
Los casos de terrorismo “promovido, financiado y ejecutado por el gobierno norteamericano” (Terrorismo made in U.S.A en las Américas) y sus aliados han sido quizá especialmente sangrantes a lo ancho y largo de la geografía de América Latina.

La brecha del lenguaje
Desde Europa, en muchas ocasiones el discurso revolucionario de estos países del Sur se considera hoy anacrónico y retórico. Es algo que he escuchado en innumerables ocasiones: “es un discurso ingenuo”, “hay demasiada demagogia”, o el socorrido “discurso populista”. No es mi intención analizar aquí, en estas pocas líneas, el por qué de esta visión nuestra, ni cuales son las diferencias de posición con respecto a EEUU, el liberalismo económico, la democracia representativa, la justicia social, la desigualdad, el bienestar, etc., que nos condiciona y nos diferencia cuando se trata de construir un discurso político más o menos crítico. Pero hay mucho de cierto al advertir que el estilo combativo y la terminología empleada al otro lado del Atlántico dificulta la aproximación real de quienes, sin embargo, mantienen posiciones ideológicas no tan distantes. ¿Será que aquí cada vez se combate menos? En estas mismas líneas, por ejemplo, se habla de antiimperialismo, dominación, lucha, revolución, resistencia, combate, etc. No es fácil, no obstante, sustituir estos términos, que muchos consideran caducos (grave error), por otros más actuales. No hay nada más actual en aquellas latitudes que la lucha y la resistencia activa contra los ataques del mundo capitalista. Aquí, ese tipo de acción política atenta demasiado contra nuestro confort y la hemos dejado de lado, se la cedemos a quienes tienen menos que perder que nosotros... Nos estamos convirtiendo, si no lo somos ya, en Marxistas-pesimistas: defendemos el marxismo en los cafés, en los blogs, con la certeza de que el ser humano, en la práctica, no da para tanto; y eso, quizá, en el mejor de los casos. Aquí estoy yo como primer ejemplo de esto que denuncio.

Una llamada de atención general
No dejemos de asomarnos, sin embargo, a lo que se cuece en otros lares. Este caso me sirve como ejemplo, tan bueno como muchos otros, de los proyectos que se crean casi a diario en la red. Creo sinceramente que tenemos la gran responsabilidad de involucrarnos en estas iniciativas de manera, por supuesto, crítica y constructiva. Es importante, en lo que a este particular se refiere, tener la capacidad de sacar a la luz las tropelías de quienes detentan un poder que aún les parece insuficiente. Para ello, esta Enciclopedia Básica puede ser otro mecanismo válido, todo depende, en alguna medida, del apoyo que le brindemos, como creadores o lectores, y de lo bien que lo sepamos hacer.

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Frase de hoy

"Las palabras que prefiere el hombre corriente son las que permiten hablar sin tener que pensar". Dashiell Hammett.