viernes, febrero 05, 2010

El Tercer Reich, de Roberto Bolaño

Tal y como lo anunciara Andrew Wylie, conocido en los medios literarios como “El Chacal” (sobrenombre sugerente donde los haya, para el “implacable” agente literario que gestiona los derechos de autor de Roberto Bolaño para sus herederos) en la Feria de Francfort de 2008, ha visto ya la luz El Tercer Reich, última de las obras del Chileno Roberto Bolaño, publicada a título póstumo. De este modo Jorge Herralde, fundador y director de la editorial Anagrama, suma una nueva novela a la narrativa completa del autor editada por este sello (11 novelas y cuatro libros de relatos, ensayos, obras poéticas y discursos...).
En julio de 2003, a causa de una insuficiencia hepática, mientras esperaba el transplante de hígado que no llegó, murió Roberto Bolaño, dejando tras de sí esta obra manuscrita en cuadernos, a medio mecanografiar y corregida a mano, incluso con algunas partes ya pasadas al ordenador... Al parecer Bolaño, con ese carácter detallista y obsesivo de los grandes escritores, corregía sus obras sin parar (lo cual me lleva a recordar que en cierta ocasión escuché a Borges decir en una entrevista que él publicaba sus cuentos para dejar así de corregirlos...). Todo indica, pues, que era su intención publicarla. No se trataría de la primera obra de Bolaño que se publica años después de ser escrita y corregida durante mucho tiempo, como ya ocurriera con Amberes (escrita en 1980 y publicada en 2002), Monsieur Pain (escrita en 1983 y publicada en 1999) y La pista de hielo (escrita en 1986 y publicada en 1993).
Consciente, sin embargo, de que se encontraba librando la última batalla entre la vida y la muerte, Bolaño concentró sus esfuerzos finales en la que debía ser su mejor obra: 2666. De tal modo que El tercer Reich quedó inédita... hasta hoy. Fruto de esa práctica nostálgica, tan de viuda, desempolvando cuadernillos del difunto (con todos mis respetos hacia una mujer a quien no conozco ni de oídas, lo digo así tan sólo porque me suena divertido, otra vez podríamos despertar la polémica de marras sobre si se debe amputar las manos a las viudas/os de los escritores/as para que dejen a las polillas hacerse cargo de lo no publicado, como ya comenté en su día a colación de las obras inéditas de Raymond Carver...) y a la actividad “implacable” de “El Chacal”, ayer llegó a las librerías El Tercer Reich.
Por supuesto, aún no le ha leído, ni siquiera comprado (hago un llamamiento a las editoriales que quieran enviarme de forma gratuita sus ejemplares para que yo los lea antes de atreverme a hablar de ellos...). Se me ocurre, sin embrago, que puede ser una buena opción para regresar hoy o mañana a casa con algo de papel en las manos. De ahí que no quiera copiar de otro lugar la sinopsis de la novela. Podéis, no obstante, consultarla directamente en la página de Anagrama.


¡Feliz lectura!

5 comentarios:

David dijo...

Lo único que he leído (que me gustó mucho, por cierto) de Bolaño es el de la literatura nazi en América. Una coña. Además, lo leí porque lo vi en casa de mi hermana. No sabía nada del autor y todavía no había alcanzado la popularidad que después cosechó. Amigos me han recomendado algunos suyos. Pero no sé... No tengo muchas ganas. En fin..

傷害 dijo...
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Raúl dijo...

Bolaño, sigue siendo para mí ese gran desconocido. Yo confieso.

David Condés dijo...

Como degustación y aproximación al estilo y a ciertas claves de la forma de escribir de Bolaño, os recomiendo una colección de relatos: "Llamadas telefónicas". Podéis consultar una reseña interesante en el Blog de "El Lamento de Portnoy":
http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2005/02/llamadas-telefnicas-de-roberto-bolao.html
Un abrazo.

David

maría dijo...

El Bolaño de "Los detectives salvajes" me condujo en su día por caminos no siempre comprensibles, pero cautivadores.
Sentí que el autor me abría las puertas de su pensamiento y eludía trucos, técnicas, disfraces y experimentos para dejarse ver y dejarse juzgar.

En 2666, la sensación de total sinceridad es tan fuerte, la visión de su mundo tan honrada, que cada tanto, una debe cerrar el libro y respirar hondo.
También en este caso la mano de otro ordenó las partes de la novela, tomó decisiones que no sabremos si Bolaño hubiera aceptado o no. Pero el resultado, a mi entender, es una gran obra.

No sé si la nueva novela llegará a la altura de 2666. Pero sí sé que con este autor vale la pena repetir. No hay riesgo.

Frase de hoy

"Las palabras que prefiere el hombre corriente son las que permiten hablar sin tener que pensar". Dashiell Hammett.