Escritoras en la biblioteca: Belén Copegui
El Foro Complutense viene celebrando desde el 10 de enero, y hasta el 10 de marzo, el ciclo "Escritoras en la biblioteca".
Excelentísimos señores académicos, soy el simio que les sopla en los talones...
El Foro Complutense viene celebrando desde el 10 de enero, y hasta el 10 de marzo, el ciclo "Escritoras en la biblioteca".
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Quizá podríamos acuñar el término de humor sucio para tiras de este calibre, geniales y desoladoras...
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Dejo aquí las bases para participar en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico Edición 2007, y os animo a participar y difundir este certamen.
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Así es el monumento de la recién inaugurada Plaza Niemeyer, en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) de La Habana. La obra, del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, fue un regalo a Fidel en sus 80 cumpleaños.
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Un buen amigo (gracias, querido Luis) me ha enviado este texto hoy. No lo había visto hasta entonces, aunque parece que lleva unos días en circulación. Es realmente buena la reflexión y yo, desde luego, me decanto por la internacionalización del mundo...
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Una de esas noticias que anima a los bichos inversores y que, en cambio, produce una gran desazón a quien le preocupe aún el rumbo que mantiene la humanidad. Las sociedades occidentales se vanaglorian ante su propia decrepitud, los codiciosos se relamen, los estúpidos se sienten afortunados por el reflejo de las riquezas ajenas, quienes luchan han de hacerlo con mucho sacrificio y poca esperanza, y los restantes ni siquiera ven que pase nada.
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Hay quien hereda la sonrisa de su madre, la altivez de su bisabuelo o los problemas gastrointestinales de la rama paterna de la familia. Unos nacen con hambre, otros con un panecillo bajo el brazo y algunos, alevines de explotador quizá, con los papeles de propiedad de la panificadora entera. Yo, entre otras peculiaridades físicas y de carácter (de lo material nada de nada, ni falta que hacía), he heredado la prudencia vergonzante de mi padre, la altura incómoda de mi tío abuelo Salvador (quien, de grande que era, nunca pudo calzarse unos zapatos, ni botas de goma, y se tuvo que conformar con alpargatas de esparto que se hacía a la medida, algo que le costó la vida al pisar un cable de alta tensión en los astilleros de Cádiz; pero esa es otra historia) y una indiferencia pasmosa, que yo he elevado al rango de desprecio, por lo que llaman “los deportes”, o sea, la afición a los espectáculos y otros eventos relacionados con la actividad deportiva. Lo reconozco, nunca he visto un Madrid-Barça, ni un Barça-Madrid (tanto monta...). A lo mejor es por eso, y por lo poco competitivo que he sido siempre, que no entiendo la necesidad de calzarle una letrilla espantosa al “Chundi-Chundi” de marras para que los deportistas se desgañiten sintiéndose representantes de la patria.
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Ayer, a las tres de la tarde, Patrick, el profesor de inglés de origen sueco que nos han contratado en la empresa para desarrollar nuestras habilidades comunicativas en el idioma universal, nos preguntaba al grupo advanced acerca de nuestros propósitos para el nuevo año. “¿Coño, los propósitos?”, pensé yo, “se me habían olvidado otra vez”. Y es que tengo la sana o malsana costumbre de olvidarme de aquello que se espera de mí en los momentos oportunos y las fechas señaladas, tiendo a no atender a los reclamos del tipo “Año nuevo, vida...”, etc.
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La redundancia no es un defecto, todo lo contrario; pero siempre y cuando aquello que se repita sea, por demás, lo importante. Para mí repetirme resulta esencial, a qué negarlo, para diferenciar en lo que digo aquello que es básico de lo casual y quizá prescindible. Por eso vuelvo de cuando en cuando (ya se ha visto aquí) a hacer alusión a Beltor Brecht (gracias, amigo Luis, por descubrírmelo hace algún tiempo) y su famosa cita:
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1 de enero de 2008. 11:27 A.M:
Cuando se despertó de la borrachera, el capitalismo todavía estaba allí...
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Pido disculpas por esta breve ausencia; pero un asunto personal ha requerido toda mi atención en las últimas semanas. Ya está todo en orden, por suerte. El caos vuelve a ser manejable.
En otro orden de cosas, quiero recomendar algo:
A estas alturas del año, en la época de los almanaques ya caducos, las agendas “culturales” llenitas de papánoeles y demás demostraciones de sacrosantismo comercial, cuando uno llega a creer que es mejor resignarse a ver desde lejos el espectáculo de esta enfermedad colectiva y dejar quizá que pase la cuarentena antes de formar parte de nada, me sorprendo al encontrar un ciclo que, a decir verdad, estaba esperando que apareciera desde hace unos meses. Se trata de un ciclo sobre Ingmar Bergman en el Círculo de Bellas Artes.
Los detalles se pueden encontrar en la página del CBA.
Creo que es una buena forma de desintoxicarse de lo que queda de año.
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Hoy me permito colocar un texto publicado en otros medios, para dar lugar a la reflexión sobre una de las cuestiones clave en la realidad de Cuba ¿Dónde está su pobreza?
Fernando Ravsberg
BBC
En Cuba una gran parte de la población sufre limitaciones económicas y escasez de muchos de los productos de la canasta básica, a causa de salarios tan bajos que no llegan a fin de mes.
El propio Raúl Castro reconoció el pasado 26 de julio que el salario, entre US$10 y US$20 al mes, es insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la población
Sin embargo, es verdaderamente difícil encontrar casos de extrema pobreza. Rara vez he visto vagabundos y nunca me topé con niños de la calle, como los que abundan en otros países latinoamericanos.
Lea también la introducción: "Pobres, ¿los mismos de ayer?"
La salud pública, la educación, la seguridad social, la luz eléctrica y el agua potable son servicios que están al alcance de cualquier ciudadano cubano, incluso los más desfavorecidos económicamente.
Por esa razón, la pobreza en el país debe ser medida por otros parámetros, según nos explica el economista Omar Everleny, del Centro de Estudios de la Economía Cubana, de la Universidad de La Habana.
"El parámetro fundamental es el nivel de ingreso, cuánto gana, esa es la pregunta, no a qué tienes acceso. En América Latina el pobre no tiene acceso a nada, en el caso de Cuba hay un sistema de seguridad social de alcance nacional", nos explica.
Red de seguridad
El secreto cubano es una red de seguridad social con el mismo concepto de algunos países europeos, en el sentido de que incluye a todos los ciudadanos independientemente de si han aportado o no al Estado.
Esta red cuenta con asistentes sociales a lo largo de todo el país que determinan qué familias necesitan ayuda estatal y cuenta además con instituciones para la protección de los desamparados.
Pudimos comprobar que algunos núcleos considerados de bajos recursos reciben dinero, electrodomésticos o ropa, mientras que a muchos minusválidos sin familia se les asigna una persona para atenderlos en sus casas.
Los que en otros países serían "los niños de la calle", aquellos sin amparo , viven en centros especiales donde reciben comida, ropa, atención médica y educación hasta la mayoría de edad, e incluso más allá si están estudiando en la universidad.
Efectos de la crisis
Durante la crisis de los años 90 se crearon comedores para los jubilados en los que pueden almorzar y cenar por el equivalente a U$3 al mes. Con la medida se aseguró la alimentación básica a uno de los sectores más vulnerables de la población.
Ángela Ferriol, Directora del Instituto de Investigaciones Económicas de Cuba nos explicó que todo esto es posible porque "a la asistencia y seguridad social, se dedica casi el 22% de los gastos corrientes del Estado".
Para conocer la opinión de los pobres del país visitamos El Fanguito, un barrio marginal compuesto por viviendas hechas de pedazos de madera, latas y cartones, lo más parecido a una favela brasileña o una villa miseria argentina.
Ramona Casel, vecina del Fanguito dijo a la BBC que "aquí se come, se almuerza, se desayuna. Yo no puedo decir que tengo pobreza. Dentro de todas las posibilidades que hay yo no vivo millonaria pero vivo aceptable".
Otro de los vecinos, Eloy Mc Felson nos explicó que pobre es "aquel que no tiene el pan de cada día, el que no tiene un trabajo, el que no tiene asegurado un futuro. Nosotros en este barrio no nos consideramos gente pobre".
Aseguró que él tiene un trabajo, derecho a jubilación y agregó que la pobreza "no solo se determina por el lugar donde vives sino por las condiciones de la sociedad que te rodean".
"Éxito relativo"
Habitacionalmente se trata de un barrio marginal pero lo que le hace diferente es el trabajo del médico de familia que atiende a la comunidad y la asistencia a la escuela de todos los niños sin excepción.
Algunos sectores de la disidencia aceptan que el gobierno cubano ha obtenido logros en el terreno de la lucha contra la extrema pobreza. El economista y opositor Oscar Espinosa Chepe lo confirmó a la BBC.
"Yo considero que ha habido un éxito relativo si lo comparamos con otros países de América Latina al evitar la mendicidad pero esto se ha logrado hasta 1989 con una gran participación de la subvención extranjera", dijo Espinosa Chepe.
Sin embargo, a pesar de que la ayuda soviética cesó en 1990 y el país se empobreció significativamente, el sistema de seguridad social fue capaz de adaptarse para continuar evitando la extrema pobreza.
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En agosto de 1998, un artículo del New York Times firmado por D.T. Max removió la basura en el mundillo literario. Max afirmaba que el editor de Raymond Carver, Gordon Lish, no sólo había contribuido al estilo lacónico y helador del escritor, como éste mismo había reconocido públicamente, sino que había metido la mano hasta el codo en sus relatos, rescribiendo párrafos, eliminando palabras, modificando finales, etc. El artículo del New York Times estaba bien documentado. Los manuscritos de Carver, incluidas las correcciones de Lish, estaban en la Lilly Library de Bloomington, Indiana.
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A George W. la autoestima y la popularidad se le andan sedimentando por alguna parte, debe ser. Tras la cacería infructuosa del hombre de Riad –también conocido como Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin-, la invasión del territorio más enemigo en ese momento, el goce orgásmico de matar algunos malos, intoxicar la política internacional, impedir la desaceleración del ritmo al que se muere este planeta, ver colgado al demonio familiar –conocido éste como Saddām Husayn Abd al-Maŷīd al-Takrītī -, y un gran número de etcéteras demenciales, ha debido sentir que aún camina como molesto. Un caminar molesto para un europeo, por ejemplo, es bastante llevadero; pero para George W...
Seamos serios, esa no es manera de sentir el orgullo de ser la cabeza del Imperio. Ser cabeza de Imperio de verdad – a lo George W.-, de testa elevada y mirada bovina, implica un caminar sereno, amortiguado, insensible a aquello que los propios pies pisan. Pero George W., pobre, a pesar de sus intentos por disimular la punzada en al andar, pisa “caca de toro” –traducción libre-, y sin saber aún por qué pero se reconoce a sí mismo que aquello no es todo lo placentero que él espera. El diagnóstico: una isla en el zapato. De modo que ahí están todos en la casita de chocolate blanco buscando remedios caseros –léanse los periódicos- contra este mal de George W. Y es que estas islas de cinco puntas no atienden a razones, o eso parece.
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